VIVIR EN EL PRESENTE PARA EDUCAR CONSCIENTE

Una de las quejas más comunes entre los padres y madres es que los hijos/a no siempre se comportan como a nosotros nos gustaría, especialmente en la etapa de los 2 a los 4 años donde prueban los límites y entienden qué está bien y qué no lo está en esta sociedad nuestra.

Nos quejamos de las rabietas, nos quejamos de que a veces cualquier cosa les molesta o se enfadan por nada. Nos quejamos porque estamos cansados y no sabemos como gestionarlo. Probablemente nos quejamos porque nos cuesta mucho vivir en el presente. La reacción que nosotros tenemos con el comportamiento de los hijos/a cuando estamos estresados o preocupados condiciona el aprendizaje de nuestros hijos/as. Y, a menudo, no somos muy conscientes de ello.

Un ejemplo tonto. Imagina que tú y tu hijo/a (de 2, 3 o 4 años) estáis esperando que el semáforo se ponga verde para cruzar la carretera. Tienes a tu hijo/a cogido de tu mano porque está todo el rato intentando cruzar. Y cada vez que lo intenta le dices “espérate. Todavía no. No pases.” Y lo haces de manera automática porque en realidad no estás pendiente de lo que está pasando. Estás pensando en el trabajo, en lo que has dejado de hacer o en el comentario que te ha hecho tu pareja, tu madre, tu suegra o tu amiga. O estás pensando qué vas a hacer para cenar y si hoy vas a bañar a la criatura o no porque estás tan cansada que ni te apetece. O estás consultando el móvil que acaba de vibrar. Y, al final, cuando tu hijo/a ha intentado cruzar tantas veces que has perdido la cuenta, te pones nerviosa y dices aquello de “¿¡quieres hacer el favor de parar?! ¡Te he dicho que no podemos cruzar!. Y estás tan pendiente de otras cosas que no te has dado cuenta que lo único que quiere tu hijo/a es cruzar la calle porque ha visto una paloma a quién perseguir. O porque ha visto un compañero/a de la guardería y quiere correr hacia él/ella. Y como tienes la mente tan ocupada en otras cosas, terminas pensando que no sabes qué hacer con este niño/a, que nunca hace caso. Aunque le digas que no haga algo, pasa de todo y no escucha.

En realidad, el niño/a no ha sacada ningún aprendizaje de la situación. No ha entendido porque no puede cruzar, simplemente se le ha dicho que no lo puede hacer. Nadie ha estado pendiente del aprendizaje del niño/a ni de lo que le podía pasar por la cabeza en aquel momento, nadie ha estado pendiente de entender por qué quería cruzar la calle con tantas prisas.

En cambio, si estás en el presente y estás pendiente de coger la mano de tu hijo/a para cruzar la calle juntos, probablemente estés más tranquila y seas capaz de decir “cuando el muñeco del semáforo se ponga verde, cruzaremos porque si está en rojo significa que los coches están pasando por la carretera y nos podrían atropellar”. Tu hijo/a te va a escuchar con más calma porque estarás con él/ella en el presente que es el único tiempo que conocen los niños. Y esto no significa que no intente cruzar y correr. Pero evitaremos gritar, hablaremos en positivo y no en negativo, y fomentaremos que nuestro hijo/a empiece a aprender que la carretera se cruza cuando el semáforo está de color verde. En función de la edad del niño/a, incluso le hará gracia esperar a ver cuando cambia de color.

Vivir en el presente significa ser consciente de lo que haces en cada momento, de lo que dices a cada momento y significa vivir. Vivir de verdad, teniendo en cuenta cada situación y siendo consciente de los momentos que vivimos. Des que soy madre no hay nada más importante que mis hijos. Y a veces no somos conscientes de sus necesidades porque nos perdemos en las nuestras y porque nos preocupamos por muchas cosas que no son tan graves. Todo pasa y todo pasa muy rápido. Vale la pena ser conscientes de lo que hacemos en cada momento porque el futuro se construye a partir de este presente.

Siempre que empiezo una meditación, utilizo una frase de mi maestra que me gusta mucho y me ayuda a situarme: “no importa lo que hayas hecho antes ni lo que harás después, importas tú aquí y ahora”. Pues estaría bien que cuando volvemos del trabajo y llegamos a casa o cuando vayamos a recoger a los niños/as al cole, seamos capaces de pensar un momento en esto, no importa lo que hayas hecho antes durante el día ni las preocupaciones que tengamos, sólo importamos nosotros y nuestros hijos/as aquí y ahora.